Economía

Comercio exterior: ¿Por qué Marruecos no logra aliviar la presión petrolera?

Aquí tienes la traducción del artículo al español:

Las exportaciones industriales avanzan, las divisas llegan, y sin embargo, la brecha se ensancha. Detrás de la factura petrolera, es la estructura misma de la balanza exterior la que está en cuestión.

Durante mucho tiempo, un déficit comercial que se agrava servía como diagnóstico: productos demasiado caros, cuotas de mercado perdidas. El Marruecos de 2026 desdibuja esta cuadrícula de análisis. Hasta finales de septiembre, el déficit se acerca a los 324 mil millones de dirhams, un aumento de más del 25% en un año, mientras que la industria automotriz y la aeronáutica impulsan exportaciones en crecimiento de dos dígitos y los ingresos turísticos aumentan más del 12%. La industria exportadora no es la culpable. El desequilibrio se encuentra del otro lado del balance.

Una factura que no prepara el futuro

Las importaciones de energía alcanzan los 112 mil millones de dirhams en nueve meses, un aumento del 37%. Bank Al-Maghrib anticipa 138 mil millones para el año (+28%). Esta desviación pesa más que todas las ganancias en exportaciones, y obedece a una lógica diferente.
No todas las importaciones son iguales. Los equipos, insumos y componentes alimentan el aparato productivo. Acompañan el aumento de la capacidad industrial y pueden, a largo plazo, generar nuevas exportaciones. Los hidrocarburos responden a otra lógica. Indispensables para el funcionamiento de la economía, constituyen un gasto recurrente cuyo monto depende en gran medida de los precios internacionales. Permiten producir y transportar, pero no contribuyen directamente a aumentar las capacidades productivas futuras. Cuando los precios se disparan, la factura exterior aumenta sin que necesariamente esta subida se acompañe de un aumento de producción o competitividad.

Ingresos exteriores que amortiguan el impacto

El déficit de la balanza comercial encuentra parte de su contraparte en los superávits de los servicios y las remesas de los marroquíes en el extranjero (MRE). Estos ingresos constituyen un amortiguador esencial para la economía marroquí. Sin embargo, su progresión no debe ocultar una diferencia fundamental: no necesariamente indican un fortalecimiento de la capacidad productiva exportadora del país. Su evolución depende, entre otros factores, de la situación en los países de acogida de los marroquíes residentes en el extranjero, de los flujos turísticos y de la competitividad de Marruecos como destino. Contribuyen a equilibrar las cuentas externas, pero no sustituyen a una transformación estructural del aparato productivo.

Electrones contra moléculas

El esfuerzo de Marruecos en energías renovables es considerable. Reduce la dependencia del país de la electricidad y el gas importados. Pero no abarca toda la factura. El gasóleo, la gasolina y el fuelóleo alimentan el transporte por carretera, una parte de la industria y la agricultura, usos en los que la electricidad no sustituye directamente a los hidrocarburos. Producir más electrones verdes no reduce, mecánicamente, las importaciones de moléculas.
El desafío ahora es llevar adelante dos frentes: continuar el desarrollo de las capacidades renovables y acelerar su utilización para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Esto implica electrificar los usos que lo permitan, desarrollar el transporte colectivo, mejorar la eficiencia energética de la industria y adaptar las redes eléctricas. El hidrógeno verde y los combustibles sintéticos deben dirigirse, a su vez, principalmente a los sectores difíciles de descarbonizar por electrificación directa. Porque aumentar la producción de electricidad renovable solo reduce la factura petrolera si esta electricidad puede efectivamente reemplazar combustibles importados. Esta transformación requiere inversiones complementarias, pero sus beneficios pueden materializarse en diferentes horizontes, según los usos y las infraestructuras involucradas.

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