Economía

Moulay Hafid Elalamy revela 10 reglas para tener éxito en los negocios.

Ante los empresarios reunidos por la Confederación General de Empresas de Marruecos (CGEM), Moulay Hafid Elalamy, presidente fundador de Saham Group y ex presidente de la CGEM, defendió una visión del emprendimiento centrada en la creación de riqueza, la ética y la audacia. Para él, la ambición nunca debe confundirse con la prisa o con la toma de riesgos inconscientes.

Invitado a pronunciar una charla magistral titulada «La audacia de ver en grande» durante el foro «Emprendedores en movimiento: Transformar prioridades en acciones», el hombre de negocios compartió diez reglas que afirma haber aprendido a lo largo de su trayectoria, tanto en sus éxitos como en sus fracasos.

Lejos de recetas teóricas, su intervención tomó la forma de un «anti-manual del emprendedor», nutrido de experiencias concretas y decisiones que marcaron el desarrollo de sus actividades. Su mensaje central: tener éxito en los negocios exige una estrategia clara, una capacidad de adaptación y el coraje de reconocer los errores.

La acción no debe confundirse con la agitación

Antes de detallar sus diez recomendaciones, Moulay Hafid Elalamy hizo hincapié en distinguir la acción de la agitación. Según él, la acción consiste en ejecutar una estrategia bien reflexionada, mientras que la agitación implica apresurarse en implementar una idea sin haber estudiado adecuadamente las condiciones para su éxito.

También insistió en la diferencia entre la audacia y la inconsciencia. Retomando una referencia atribuida a Jeff Bezos, explicó que un emprendedor no necesita necesariamente reunir el 90 % o 100 % de la información disponible para tomar una decisión. Esperar tener todos los elementos puede hacer perder oportunidades. Sin embargo, esta capacidad para decidir rápidamente requiere una preparación seria.

El ex ministro finalmente matizó la idea de que la pasión sería suficiente para garantizar el éxito. Amar un sector no significa necesariamente poseer las competencias, los medios o las condiciones necesarias para triunfar. Por lo tanto, la pasión debe acompañarse de conocimientos, de un buen entendimiento del mercado y de una real capacidad de ejecución.

1. Ser impecable: hacer de la ética una prioridad

La primera regla se basa en el cumplimiento estricto de las obligaciones legales y reglamentarias. Para Moulay Hafid Elalamy, un emprendedor debe ser impecable en su relación con la administración fiscal, las aduanas, la Oficina de Cambios, la CNSS y las diversas autoridades de control.

Esta exigencia no solo busca evitar sanciones. También es una condición esencial para proteger la empresa, fortalecer su credibilidad y preparar su desarrollo a largo plazo.

El hombre de negocios subrayó que el éxito puede exponer a los emprendedores a más críticas y controles. Mencionó, en particular, los preparativos de la salida a bolsa de Majorel en Ámsterdam en 2021, operación en la que participaron varios grandes bancos internacionales, como BNP Paribas, Citi, JPMorgan, UBS y Goldman Sachs.

Según su testimonio, las verificaciones realizadas antes de esta operación fueron particularmente exhaustivas, especialmente en términos de conformidad y reputación. De ello deduce una lección clara: la toma de riesgos debe basarse en expedientes sólidos, documentados y defendibles.

Aludiendo también a su experiencia en la administración, recordó que algunos responsables dudaban en firmar decisiones por temor a tener que justificarlas años más tarde. A su juicio, la responsabilidad debe asumirse sobre la base de elementos verificables y de una preparación rigurosa.

2. Mantenerse cerca de los clientes para comprender el mercado

La segunda regla consiste en mantener un contacto directo con los clientes, incluso cuando la empresa crece y las responsabilidades se delegan más a los equipos comerciales.

Moulay Hafid Elalamy advierte sobre el riesgo de que los directivos se alejen gradualmente del terreno y pierdan el contacto con las realidades del mercado. Esta distancia puede impedirles detectar las evoluciones de la demanda, las nuevas oportunidades o los primeros signos de dificultades.

La relación con los clientes se convierte, por lo tanto, en una herramienta estratégica clave. Permite orientar mejor las inversiones, ajustar la trayectoria de la empresa y, si es necesario, tomar la decisión de abandonar una actividad que se ha vuelto menos prometedora.

Para el empresario, permanecer conectado al mercado es indispensable para conservar el control de su actividad y anticipar los cambios.

3. Ver en grande, pero empezar pequeño

«Ver en grande, empezar pequeño» es uno de los mensajes centrales de su intervención. La idea es mantener una alta ambición mientras se prueba progresivamente el modelo de negocio, antes de comprometer recursos significativos.

Para ilustrar este enfoque, Moulay Hafid Elalamy mencionó varias experiencias en los servicios de TI y en el sector salud. Reconoció que algunas iniciativas no habían dado los resultados esperados, en particular porque las particularidades del mercado marroquí no habían sido suficientemente estudiadas.

Un modelo que funciona en un país no puede necesariamente ser reproducido en otro sin adaptación. Las diferencias reglamentarias, económicas y comerciales pueden modificar profundamente las condiciones de éxito de un proyecto.

También mencionó el lanzamiento de una actividad de asistencia, financiada inicialmente con dos millones de dirhams de fondos propios y un financiamiento bancario complementario. Los primeros reclutamientos resultaron inadecuados, lo que llevó a la empresa a reorganizarse y reducir su equipo de aproximadamente 70 personas a ocho empleados, según su relato.

Esta reestructuración permitió comenzar sobre bases más sólidas. Posteriormente, la actividad conoció un desarrollo internacional, en un trayecto asociado a la salida a bolsa de Majorel, valorada en aproximadamente 3,3 mil millones de euros, y luego a la fusión con Teleperformance, grupo del cual Moulay Hafid Elalamy preside hoy el consejo de administración.

Para él, esta experiencia demuestra que una empresa creada en Casablanca con recursos limitados puede alcanzar una dimensión internacional, siempre que se sepa aprender de los errores y corregir el modelo en el momento adecuado.

4. Atreverse a enfrentar los mercados internacionales

La cuarta regla invita a los emprendedores marroquíes a superar las limitaciones del mercado nacional y enfrentar más la competencia internacional.

Moulay Hafid Elalamy estima que las empresas deben poder competir con actores extranjeros, sin complejos, apostando por la calidad, la eficiencia operativa y la capacidad para cumplir con exigencias elevadas.

Esta apertura también permite adquirir nuevas competencias, descubrir otros métodos de trabajo y fortalecer las actividades desarrolladas en Marruecos.

Recordó que el tamaño del mercado nacional puede limitar el crecimiento de algunas empresas. Con el tiempo, considera que la expansión internacional en un oficio ya dominado puede, en ocasiones, ser una mejor estrategia que la diversificación hacia una nueva actividad.

5. Diversificación o dispersión: avanzar por etapas

Moulay Hafid Elalamy advirtió sobre los riesgos de una diversificación mal preparada. Distingue el desarrollo de nuevas actividades a partir de competencias existentes de la dispersión, que consiste en multiplicar simultáneamente los oficios, los mercados y los socios.

Su recomendación es consolidar primero el núcleo del negocio, y solo después considerar nuevas actividades cuando la empresa disponga de las competencias y recursos necesarios.

Criticó particularmente un error que dice haber cometido: cambiar de país, oficio y socio al mismo tiempo. Tal acumulación de cambios aumenta significativamente las incertidumbres y dificulta la identificación de las causas de un posible fracaso.

La aproximación que prefiere consiste en proceder progresivamente: entrar a un nuevo mercado manteniendo un oficio conocido, o desarrollar una nueva actividad en un entorno ya dominado. Este método permite reducir los riesgos y preservar la capacidad de aprendizaje de la empresa.

6. Crear riqueza, pero mantenerse ético

«Quiero jefes ricos. Y lo asumo totalmente. Pero éticos». Con esta declaración, Moulay Hafid Elalamy defendió una visión del emprendimiento en la que el enriquecimiento es legítimo siempre que se base en la creación de valor y el respeto de las obligaciones sociales y fiscales.

Según él, las empresas prósperas que pagan impuestos, cumplen sus compromisos y cuidan de sus empleados contribuyen directamente al desarrollo económico y a la financiación de las políticas públicas.

También insistió en la necesidad de dar un sentido a la acción empresarial. La acumulación de un patrimonio no debería representar un fin en sí misma. El líder debe también reflexionar sobre lo que desea construir, el impacto de su actividad y cómo involucrar a sus colaboradores y su familia en una ambición sostenible.

Por lo tanto, el éxito económico y la responsabilidad colectiva no son contradictorios, sino complementarios.

7. Vender no es traicionar: saber abandonar una actividad

La séptima regla invita a los emprendedores a no mantener una empresa solo por apego afectivo o familiar. Para Moulay Hafid Elalamy, vender una actividad puede ser una decisión estratégica cuando su mercado evoluciona o su modelo económico pierde relevancia.

Cito a Kodak para ilustrar las consecuencias que pueden tener las rupturas tecnológicas sobre empresas que antes eran dominantes. Según él, un emprendedor debe saber entrar en un sector, pero también salir cuando las condiciones lo exigen.

Esta reflexión lo llevó a mencionar los efectos de la inteligencia artificial y la robotización sobre el empleo y la industria. Estima que estas transformaciones podrían cuestionar algunas ventajas competitivas basadas en el costo de la mano de obra, especialmente en las actividades industriales y los servicios de externalización.

La automatización también podría incitar a algunas empresas a acercar sus unidades de producción a sus mercados de consumo. Ante estas evoluciones, Moulay Hafid Elalamy llama a los industriales marroquíes a anticipar los cambios en lugar de aferrarse a modelos que podrían perder su efectividad.

8. Elegir socios que compartan los mismos valores

La octava regla se refiere a la elección de los socios. Para el hombre de negocios, una asociación no puede basarse únicamente en una oportunidad financiera o en buenas relaciones personales.

Los socios deben compartir principios fundamentales en materia de ética, toma de riesgos y horizonte de inversión. Puede surgir divergencia, por ejemplo, cuando un socio privilegia una plusvalía rápida, mientras que otro desea construir una empresa a lo largo de varios años.

Las diferencia en la concepción de los negocios y el respeto a las reglas también pueden convertirse en fuentes de conflicto. Moulay Hafid Elalamy estima que los pactos de accionistas no siempre son suficientes para resolver desacuerdos sobre los valores o los objetivos fundamentales.

Recomienda, por lo tanto, dedicar suficiente tiempo a la elección de los socios antes de embarcarse en un proyecto común.

9. Rodearse de personas más competentes que uno mismo

La novena regla se refiere al reclutamiento, la gestión del talento y la capacidad de los líderes para aceptar la contradicción.

Moulay Hafid Elalamy presentó el concepto de «colchón de incompetencia», que dice haber formulado después de su regreso a Marruecos en 1988. Describe un mecanismo en el que un responsable, temiendo ser superado por un colaborador más competente, intenta apartar a los perfiles más destacados para rodearse de personas menos propensas a competir con él.

Reproducido a varios niveles jerárquicos, este comportamiento termina por debilitar las competencias de la organización y reducir su capacidad de progreso.

Para combatir esta lógica, el emprendedor considera que el valor de un dirigente también debe medirse por su capacidad para atraer, formar y hacer crecer los talentos. Los responsables no deben evaluarse únicamente por sus resultados personales, sino también por la calidad de los equipos que construyen.

Esta exigencia también se aplica a las empresas familiares. La sucesión no debe ser automática: un heredero debe asumir responsabilidades en función de sus competencias, motivación y capacidad para ejercer el oficio.

El mismo principio se aplica en la elección de proveedores externos, ya sean abogados, notarios, consultores, fiscalistas o banqueros. La competencia y la calidad del servicio deben primar sobre las consideraciones familiares o relacionales.

10. Anticipar la sucesión para asegurar la continuidad

La última regla se refiere a la transmisión y la continuidad de las empresas familiares. Moulay Hafid Elalamy lamentó que sociedades que han creado un valor importante puedan verse debilitadas por sucesiones mal preparadas o conflictos entre herederos.

La falta de anticipación, la falta de claridad en la distribución de responsabilidades y el apego excesivo a las actividades históricas pueden comprometer la supervivencia de una empresa.

Hizo un llamado a los líderes para que preparen con suficiente antelación las transiciones, definan responsabilidades y dejen a las nuevas generaciones la posibilidad de hacer evolucionar el modelo de negocio.

Preservar una empresa no significa necesariamente conservar eternamente su actividad original. Su permanencia también depende de su capacidad para adaptarse a las evoluciones tecnológicas, económicas y competitivas.

A través de estas diez reglas, Moulay Hafid Elalamy defiende una concepción del emprendimiento que combina ambición, rigor, ética y capacidad de adaptación. Su mensaje a los líderes empresariales es claro: el éxito no depende únicamente de una buena idea, sino de la calidad de su ejecución, la solidez de los equipos, la elección de socios y la capacidad para tomar decisiones difíciles en el momento adecuado.

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