Economía

Complejo deportivo de Fez: un estadio diseñado según los estándares de sostenibilidad de la FIFA

El futuro Complejo Deportivo de Fez deberá cumplir con requisitos medioambientales excepcionalmente ambiciosos. Según el pliego de condiciones especiales relacionado con la licitación, su diseño deberá integrar los estándares de sostenibilidad establecidos por la FIFA, con el objetivo de convertir esta infraestructura deportiva en un equipamiento que sea, a la vez, eficiente, moderado en el uso de recursos y mejor integrado en su entorno.

El proyecto prevé particularmente la obtención de la certificación «Alta Calidad Ambiental (HQE) Infraestructuras Sostenibles». Las exigencias medioambientales deberán ser consideradas desde la fase de diseño y seguir durante la construcción y la operación del complejo.

La ecoconcepción, la preservación de la biodiversidad, la gestión responsable de los recursos y la mejora del confort de los usuarios constituyen los ejes principales de este enfoque. Las empresas encargadas de los trabajos estarán sometidas a obligaciones claras en materia de rendimiento ambiental y deberán designar un referente especializado en certificaciones medioambientales para garantizar el seguimiento de los compromisos establecidos.

La obra también deberá respetar una «Carta de obra con bajas molestias». Esta prevé, entre otras cosas, dispositivos dedicados al control de la erosión y sedimentación, la gestión de residuos, así como el control de la calidad del aire durante la obra.

En el ámbito energético, el proyecto busca una reducción de al menos el 30% del consumo en comparación con un diseño estándar. Esta eficiencia deberá lograrse, entre otras cosas, gracias al uso de iluminación LED, sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) eficientes y al refuerzo del aislamiento térmico del edificio.

El complejo también deberá integrar un porcentaje de energías renovables, con un objetivo que oscila entre el 5 y el 10% del consumo energético. Además, un sistema de gestión técnica centralizada permitirá monitorear el consumo y optimizar el funcionamiento de los diferentes equipos.

La gestión del agua es otro aspecto fundamental del proyecto. El pliego de condiciones prevé una reducción de al menos el 40% del consumo, especialmente mediante equipos hidro-económicos y la recolección de aguas pluviales y aguas grises. Estos recursos podrán ser reutilizados para riego y ciertos usos que no requieren agua potable.

El dispositivo también prevé una adaptación del sistema de drenaje de aguas pluviales para reforzar la resiliencia del complejo frente a los efectos del cambio climático.

La cuestión del carbono también se integra en el diseño. El proyecto prioriza, en particular, el uso de materiales con baja huella de carbono, como el hormigón bajo en carbono, el acero reciclado y ciertos materiales de origen biológico. La utilización de proveedores locales debe también contribuir a limitar las emisiones relacionadas con el transporte.

Se prevé un análisis del ciclo de vida de los materiales y de los procesos de construcción para identificar las principales fuentes de emisiones y reducir el carbono incorporado en la infraestructura.

El proyecto presta igualmente una atención especial a la biodiversidad y a la integración del complejo en su entorno urbano. La limitación de la artificialización de los suelos y la valorización de las características naturales del sitio son algunas de las orientaciones adoptadas. La accesibilidad sostenible también se considera a través del desarrollo del transporte público, caminos peatonales y carriles bici.

La gestión de los residuos, por su parte, deberá inscribirse en una lógica de economía circular. Se privilegiará el reciclaje, la reutilización y la valorización de los materiales, con una obligación de trazabilidad para los residuos producidos, reciclados o valorizados durante la obra.

Más allá del rendimiento ambiental, el futuro complejo deberá también garantizar buenas condiciones de uso. Así, el pliego de condiciones incluye exigencias relacionadas con el confort térmico y acústico, la calidad del aire interior y la calidad de los espacios destinados a espectadores, jugadores y personal.

La resiliencia de la infraestructura frente a riesgos naturales y climáticos también forma parte de los requerimientos del proyecto, considerando en particular los vientos extremos y la aplicación de las normas anti-sísmicas marroquíes.

A través de estas diversas exigencias, el Complejo Deportivo de Fez se propone ser algo más que una infraestructura destinada a acoger competiciones internacionales. El proyecto aspira a conjugar modernización, eficiencia energética, moderación hídrica, reducción de la huella de carbono y calidad de uso, en la perspectiva de los grandes eventos deportivos venideros, incluyendo la Copa del Mundo 2030, que Marruecos coorganizará con España y Portugal.

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