Internacional

Automóviles: Stellantis, Renault y Volkswagen exigen un «Hecho en Europa» reforzado frente a la competencia china.

Los gigantes europeos de la automoción Stellantis, Renault y Volkswagen han hecho un llamado a la Unión Europea para que refuerce los mecanismos de protección de su industria automotriz frente al auge de los vehículos eléctricos chinos de bajo costo. Los tres fabricantes han presentado una propuesta conjunta a las instituciones europeas para promover criterios más exigentes para la etiqueta «Hecho en Europa».

Representando más del 60% de la producción automotriz de la Unión Europea, los tres grupos consideran que la competitividad del sector depende de un marco regulatorio que favorezca a los fabricantes que producen, innovan e invierten en territorio europeo.

Según información publicada por el Financial Times, los industriales abogan por la adopción de nuevas reglas que den preferencia a los vehículos fabricados localmente en el acceso a ayudas públicas, subvenciones y contratos públicos.

Actualmente, las propuestas europeas establecen que los vehículos eléctricos destinados a flotas de empresas y ciertos modelos de menor tamaño deben ser ensamblados en la Unión Europea e incorporar al menos el 70% de componentes locales, excluyendo las baterías, para beneficiarse de los mecanismos de apoyo.

Sin embargo, Stellantis, Renault y Volkswagen defienden un enfoque diferente. Proponen que al menos el 70% de los vehículos producidos en Europa incluyan un mínimo del 70% de componentes provenientes de los países de la Unión Europea, así como de Islandia, Liechtenstein y Noruega. El 30% restante podría ser importado de países terceros.

Los fabricantes también desean ampliar la definición de «Hecho en Europa» para incluir no solo el ensamblaje final de los vehículos, sino también las actividades de investigación, desarrollo, ingeniería y diseño realizadas en el continente.

Más allá de las reglas de origen, los industriales solicitan más medidas de apoyo para compensar las desventajas de competitividad vinculadas a los costos de energía y mano de obra. Destacan que los productores europeos operan en un entorno más costoso que ciertos competidores establecidos, especialmente en Turquía o Marruecos.

Esta declaración se produce en un contexto de fuerte presión sobre la industria automotriz europea, que se enfrenta a la aceleración de la transición hacia la electrificación, al aumento de la competencia asiática y a la necesidad de preservar miles de empleos industriales estratégicos en el continente.

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