ORYX 26: cuando los F-16 marroquíes toman el cielo francés

Mcg24, París.
Cuatro F-16 de las Fuerzas Reales Aire en Orange, junto a los Rafale franceses. Detrás de esta imagen espectacular, hay un nuevo paso en la cooperación militar entre Rabat y París.
Esta vez, fueron los aviones marroquíes quienes hicieron el viaje. El 23 de septiembre, cuatro F-16 de las Fuerzas Reales Aire aterrizaron en la base aérea 115 de Orange. Pocos días después, se integraron en el dispositivo de ORYX 26, un ejercicio franco-marroquí organizado del 28 de septiembre al 2 de octubre junto a los Rafale de la Armada del Aire y del Espacio.
La escena es inusual. F-16 marroquíes estacionados en una base francesa, pilotos y técnicos marroquíes trabajando junto a sus homólogos franceses, misiones preparadas y ejecutadas dentro de un mismo dispositivo. Pero el interés de esta secuencia no se limita solo a la fotografía. Para Marruecos, esto es, sobre todo, un ejercicio de proyección.
Esta vez, Marruecos viene a Francia
Los F-16 no hicieron el desplazamiento solos. Según Raids Aviation, iban acompañados, entre otros, de un C-130H encargado de una parte del apoyo logístico, con un destacamento de unos cincuenta militares. Es un detalle que importa.
Hacer volar un avión de combate en el extranjero es una cosa. Desplazar con él a las personas, el mantenimiento y los medios necesarios para su uso, es otra. En la base aérea de Orange, las Fuerzas Reales Aire deben operar lejos de sus referentes habituales. Trabajan en una infraestructura francesa, con procedimientos franceses, mientras participan en un escenario común.
Es esta experiencia lo que le da a ORYX 26 su verdadero significado.
Una historia que no comienza en Orange
La secuencia actual prolonga una cooperación ya establecida. En 2025, durante el ejercicio Marathon, los Rafale franceses se desplazaron a Marruecos para entrenar con los F-16 marroquíes. Un año después, el movimiento se invierte. Los Rafale habían ido a Marruecos. Hoy, los F-16 marroquíes están en Francia.
Esta alternancia es interesante porque traslada la cooperación del discurso a la práctica. Las tripulaciones se encuentran, cambian de entorno, trabajan juntas y aprenden a conocer los métodos de su socio.
Son cosas muy concretas. Y, en el ámbito militar, la experiencia suele contar tanto como los equipos.
Olvidemos el duelo F-16-Rafale
La presencia de ambos aparatos uno al lado del otro podría dar lugar fácilmente a un concurso de actuaciones. Ese no es el tema.
ORYX 26 trata sobre la preparación y la conducción de misiones aéreas en un entorno donde se simulan amenazas aéreas y sistemas de defensa tierra-aire. Pilotos, controladores, mecánicos y equipos de apoyo están involucrados.
En otras palabras, no solo se están probando aviones. Se está evaluando la capacidad de los hombres y sistemas para trabajar juntos.
Para las Fuerzas Reales Aire, el interés es evidente: cada despliegue de este tipo enriquece la experiencia de las tripulaciones y su capacidad para operar en un marco internacional.
Una cooperación que cobra profundidad
El ejercicio aéreo se inscribe dentro de una cooperación militar franco-marroquí más amplia. En el ámbito naval, también, ambos países llevan a cabo actividades conjuntas, especialmente con el ejercicio CHEBEC 26 en el Mediterráneo occidental. Desde Rabat, esta multiplicación de ejercicios es de especial interés.
Marruecos está modernizando sus fuerzas, pero también busca multiplicar las oportunidades para entrenarlas con diferentes socios. Francia forma parte de esto, junto a otras cooperaciones desarrolladas por el Reino. Este enfoque permite construir una experiencia operacional diversificada, sin encerrar la política de defensa marroquí en una sola relación.
Cuatro F-16 y un mensaje simple
Basta con mirar la foto tomada en Orange. Cuatro F-16 marroquíes en una base francesa. No es necesario convertirlo en un duelo con el Rafale, ni en una demostración espectacular de poder. La imagen habla por sí misma.
Muestra una aviación marroquí capaz de desplazar sus aparatos, sus tripulaciones y su apoyo, y luego integrarlos en un ejercicio complejo lejos de sus bases. Sin duda, este es uno de los aspectos más interesantes de ORYX 26.
Marruecos no solo busca tener aviones modernos. Quiere que sus fuerzas sepan emplearlos, apoyarlos y trabajar con otros ejércitos cuando la situación lo requiera.
En Orange, los F-16 marroquíes no solo vinieron a volar junto a los Rafale. Vinieron a adquirir experiencia y a demostrar, en el camino, hasta dónde la aviación marroquí es ahora capaz de proyectarse.




