Minería: Marruecos ante el desafío de transformar su atractivo en inversiones

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El reconocimiento es significativo, pero aún no constituye una promesa de inversión. Al situar a Marruecos entre las jurisdicciones mineras africanas más atractivas, junto a Namibia y Botswana, Appian Capital Advisory envía una señal positiva al mercado. Para el Reino, el desafío ahora consiste en convertir esta apreciación en proyectos concretos que puedan fortalecer la producción minera y ampliar el tejido industrial nacional.
El mensaje de Michael Scherb, fundador y director del fondo británico, se produce en un contexto de reconfiguración de las inversiones mineras internacionales. Según declaraciones recopiladas por Reuters el 28 de octubre de 2026, Appian prevé movilizar entre 5 y 7 mil millones de dólares a nivel global en los próximos 12 a 24 meses, de los cuales aproximadamente 2 mil millones irán al continente africano. El fondo se interesa particularmente por el oro, el cobre, el zinc, las tierras raras y otros minerales estratégicos.
Este monto no representa un compromiso financiero con Marruecos. Sin embargo, indica las decisiones que se tomarán próximamente entre las diferentes destinos mineros. En un sector donde los proyectos requieren importantes capitales, largos horizontes de rentabilidad y una visibilidad regulatoria adecuada, la percepción del riesgo desempeña un papel determinante en las decisiones de inversión.
La previsibilidad como ventaja competitiva
Es precisamente en este ámbito donde Marruecos tiene un argumento que destacar. La estabilidad institucional, la continuidad de las políticas públicas y la existencia de infraestructuras energéticas, portuarias y logísticas son elementos que pueden facilitar la implementación de proyectos industriales. Sin embargo, la apreciación de un inversor no se traduce automáticamente en una decisión financiera. Debe estar respaldada por normas claras, procedimientos de autorización eficientes y una visibilidad durable sobre las condiciones fiscales y reglamentarias.
La advertencia hecha por Michael Scherb merece, en este sentido, atención especial. El líder de Appian destaca que la incertidumbre regulatoria y los cambios imprevisibles en las condiciones de operación pueden llevar el capital a otras regiones. Por tanto, la competencia no solo radica en la riqueza geológica de los territorios, sino también en la capacidad de los Estados para ofrecer un entorno adecuadamente previsible que acompañe inversiones a largo plazo.
Para Marruecos, esta exigencia coincide con las ambiciones del Plan Nacional Minero 2021-2030. Este plan busca dar un impulso a la actividad fuera de los fosfatos, fortalecer la competitividad de los operadores y modernizar los instrumentos institucionales, jurídicos y financieros del sector. El objetivo es valorar mejor el potencial geológico nacional, integrando su explotación en un enfoque de desarrollo responsable y sostenible.
Salir de la lógica de extracción
Los indicadores oficiales proporcionan una idea del peso económico del sector. Según datos del Ministerio de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, el sector minero generó un volumen de negocio de 121 mil millones de dirhams en 2025 y representó casi el 20 % de las exportaciones nacionales. Las inversiones declaradas alcanzaron 46.17 mil millones de dirhams, mientras que los empleos directos se situaron en alrededor de 40,000. Estas cifras evidencian una actividad estructurante, pero también plantean la cuestión de la distribución del valor creado entre la extracción, la transformación y las actividades industriales conexas.
Es en este último terreno donde se encuentra uno de los principales impulsores de progreso. La valorización de los recursos minerales no puede limitarse a aumentar los volúmenes extraídos. Supone el desarrollo de unidades de tratamiento, capacidades de transformación y habilidades técnicas que permitan retener una mayor parte del valor agregado en el territorio. Esta orientación es aún más estratégica dada que la transición energética, la electrificación de los usos, el desarrollo de redes eléctricas y el crecimiento de los centros de datos aumentan la demanda de metales y minerales.
El cobre, en particular, se encuentra entre las materias primas cuyas perspectivas de demanda atraen la atención de los inversores. Las necesidades asociadas con las infraestructuras eléctricas y las nuevas tecnologías podrían intensificar la presión sobre las capacidades de suministro mundiales. Para Marruecos, la oportunidad consiste en identificar recursos con un potencial económico, acelerar su exploración y fomentar asociaciones que puedan financiar las etapas más exigentes del desarrollo minero.
Convertir el interés en proyectos
Sin embargo, esta ambición requiere un enfoque selectivo. Los inversores internacionales esperan datos geológicos confiables, un mejor conocimiento de los yacimientos, plazos administrativos controlados y una articulación clara entre los objetivos industriales, las exigencias medioambientales y los beneficios territoriales. El acceso al agua y la energía, la disponibilidad de infraestructuras y la aceptación local de los proyectos también son factores determinantes.
El financiamiento representa otro desafío. Las asociaciones entre fondos especializados, instituciones financieras internacionales y operadores industriales pueden ayudar a reducir riesgos y acompañar los proyectos desde la exploración hasta su puesta en operación. La experiencia de Appian con la Corporación Financiera Internacional, una rama del Grupo del Banco Mundial dedicada al sector privado, demuestra el creciente interés por estos mecanismos de financiamiento.
La declaración del fondo británico coloca a Marruecos en una secuencia favorable, sin prejuiciar el resultado de las decisiones financieras. La verdadera medida de su atractivo no será el número de veces que se le mencione entre los destinos prometedores, sino su capacidad para acoger nuevos proyectos, movilizar capitales pacientes y desarrollar actividades de transformación.
En un mercado minero internacional cada vez más competitivo, la geología abre nuevas perspectivas. La estabilidad regulatoria permite examinarlas. Sin embargo, será la capacidad de transformar los recursos en producción industrial, en empleos cualificados y en valor añadido local la que determinará, a largo plazo, el lugar de Marruecos en las nuevas cadenas de suministro mineral.




