Marruecos prevé conectar las cuencas del Sebou y del Oum Er-Rbia para transferir 800 millones de m³ de agua al año.

Marruecos se dispone a fortalecer su red de interconexión de cuencas hídricas con un nuevo proyecto destinado a transferir parte de los recursos de la cuenca del Sebou a la del Oum Er-Rbia. Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos del Reino para hacer frente a la creciente presión sobre los recursos hídricos y aumentar la seguridad hídrica del país.
El proyecto debería extenderse por cerca de 300 kilómetros y contar con una capacidad de transferencia de aproximadamente 800 millones de metros cúbicos de agua por año. Así, se posiciona entre los grandes proyectos destinados a mejorar la distribución de los recursos hídricos entre regiones con diferentes niveles de disponibilidad.
Esta infraestructura se enmarca dentro del Programa nacional de abastecimiento de agua potable y riego, cuyas inversiones superan los 130 mil millones de dirhams. El programa tiene como objetivo, entre otras cosas, fortalecer las infraestructuras hídricas y diversificar las fuentes de movilización y transferencia de agua, en un contexto marcado por varios años de sequía y los efectos del cambio climático.
Apoyar el agua potable y la agricultura
La nueva interconexión debería contribuir a fortalecer el suministro de agua en varios centros urbanos, incluyendo Settat, Berrechid y las zonas del sur de Casablanca. También debería permitir aumentar los recursos disponibles para el riego en la cuenca del Oum Er-Rbia.
Según los datos disponibles, el proyecto podría contribuir a asegurar el agua de riego para aproximadamente 176,000 hectáreas de tierras agrícolas, fortaleciendo así la estabilidad de los recursos destinados al sector agrícola en las áreas beneficiarias.
El proyecto constituye un nuevo paso en la estrategia nacional de interconexión de cuencas, tras la puesta en marcha de la primera fase de la “autopista del agua”, lanzada en agosto de 2023, la cual permite transferir parte de los recursos excedentarios de la cuenca del Sebou hacia la del Bouregreg.
Este primer enlace se extiende por aproximadamente 66.7 kilómetros y ha permitido, desde su puesta en operación, transferir cerca de 484 millones de metros cúbicos de agua hacia la cuenca del Bouregreg. De este modo, ha contribuido a fortalecer el suministro de agua potable a Rabat, Casablanca y las áreas circundantes.
Hacia una capacidad de 1.2 mil millones de m³ por año
El proyecto no debería limitarse a la conexión entre el Sebou y el Oum Er-Rbia. Ampliaciones futuras podrían permitir extender la red en dirección al embalse Al Massira, con el objetivo de aumentar gradualmente la capacidad total de transferencia a aproximadamente 1.2 mil millones de metros cúbicos por año una vez que todas las componentes estén completadas.
Esta evolución refleja la voluntad de Marruecos de construir una red hídrica más interconectada, capaz de transferir los recursos disponibles desde cuencas con una abundancia relativa hacia las regiones que enfrentan un déficit hídrico más significativo.
Una respuesta al estrés hídrico
La “autopista del agua” se inscribe dentro de un enfoque que se basa, entre otros, en el asociación público-privada para la realización de grandes infraestructuras hídricas, en el marco de una estrategia nacional destinada a mejorar la distribución de los recursos hídricos en todo el territorio.
A través de estos proyectos, Marruecos busca fortalecer la resiliencia de su sistema hídrico frente a la sucesión de periodos de sequía y a la evolución de los regímenes de precipitación.
El objetivo también es responder al aumento continuo de la demanda de agua, impulsada por el crecimiento demográfico y urbano, así como por el desarrollo de actividades económicas y agrícolas.
A largo plazo, la interconexión progresiva de las cuencas debería permitir al Reino pasar de una gestión más basada en sistemas hidráulicos separados a un enfoque integrado, que permita movilizar, transferir y dirigir los recursos según las necesidades de los territorios y los distintos sectores.
Esta estrategia constituye así uno de los principales palancas de Marruecos para fortalecer de forma sostenible su seguridad hídrica ante los desafíos climáticos y la creciente presión sobre los recursos hídricos.




