Transporte a través de aplicaciones inteligentes: el Ministerio del Interior reitera la exigencia de una autorización previa.

El pulso entre las autoridades marroquíes y las plataformas digitales de transporte de personas ha dado un nuevo giro. El Ministerio del Interior ha salido de su reserva para aclarar las cosas: ninguna actividad de transporte de viajeros, ya sea a través de canales tradicionales o mediante aplicaciones móviles, puede tolerarse sin una autorización otorgada previamente por los servicios competentes.
Esta aclaración, publicada por el diario Al Ahdath Al Maghribia en su edición del martes 26 de mayo, se produce en respuesta a una interpelación escrita de un diputado. El departamento de Mohamed Hassad hace un diagnóstico contundente: varios operadores del sector continúan utilizando sus aplicaciones para ofrecer servicios de transporte carentes de cualquier marco legal, ignorando las advertencias oficiales y las acciones judiciales ya iniciadas en su contra.
No obstante, el tono no es únicamente represivo. Los servicios centrales del ministerio, en sintonía con las autoridades provinciales, afirman comprender plenamente la contribución potencial de las herramientas digitales a la modernización de un sector que busca evolucionar. En este sentido, las autoridades declaran su apoyo a las experiencias piloto que permiten solicitar o reservar un taxi con antelación a través de aplicaciones móviles, plataformas en línea o números de contacto debidamente certificados.
En un ámbito diferente, el departamento del Interior dice acompañar las iniciativas impulsadas por las localidades, las intercomunalidades y las sociedades de desarrollo regional, siempre que contribuyan a la mejora de la movilidad urbana. La introducción de sistemas de gestión modernos, que garanticen una mejor calidad de servicio y una mayor eficacia en el terreno, también figura entre los proyectos respaldados.
No obstante, el ministerio no oculta la complejidad del asunto. Reconoce que el sector de los taxis sigue gravado por disfunciones profundas y desafíos estructurales que obstaculizan su evolución. Se ha lanzado un estudio estratégico de gran envergadura para analizar todo el sistema, y su primera fase ya ha entregado un diagnóstico detallado en los planos jurídico, organizativo y operativo.
A largo plazo, esta hoja de ruta aspira a sentar las bases para una reorganización profunda de la profesión, basándose en modelos internacionales que han demostrado su eficacia. El objetivo declarado es claro: trazar un camino intermedio entre la necesaria apertura a la innovación tecnológica y la preservación de los equilibrios de un sector sensible, que proporciona miles de empleos directos en todo el Reino.




