Marruecos: el crecimiento podría alcanzar el 4,7 % a finales de 2026

La economía marroquí podría acelerar durante el segundo semestre de 2026, con un crecimiento del producto interior bruto (PIB) previsto en un 4,1 % para el tercer trimestre y del 4,7 % para el cuarto, según las previsiones del Alto Comisionado para el Plan (HCP) citadas en los datos disponibles. Tras un crecimiento del 4 % en el segundo trimestre, estas perspectivas reflejan una dinámica favorable, a pesar de las incertidumbres energéticas a nivel internacional. Sin embargo, el reto sigue siendo transformar este crecimiento en ganancias de productividad, en empleo y en una mejora sostenible del poder adquisitivo.
Una aceleración esperada en el segundo semestre
Las perspectivas económicas de Marruecos permanecen en una tendencia ascendente para la segunda mitad del año 2026. De acuerdo con las proyecciones atribuidas al HCP, se espera que el crecimiento alcance el 4,1 % en el tercer trimestre, antes de acelerarse al 4,7 % en el cuarto trimestre, tras un aumento del 4 % en el segundo trimestre.
Esta trayectoria refleja la capacidad de la economía nacional para mantener sus actividades en un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, incertidumbres comerciales y fluctuaciones en los precios de la energía.
La demanda interna, las inversiones públicas y privadas, así como la dinámica de varios sectores productivos, están entre los factores que pueden respaldar la actividad. No obstante, la materialización de estas perspectivas dependerá de la evolución del contexto internacional y de la capacidad de las empresas para mantener sus niveles de producción e inversión.
Productividad y competitividad, los principales desafíos
Más allá de la tasa de crecimiento del PIB, la cuestión central sigue siendo la de las repercusiones económicas y sociales. Un avance sostenido de la actividad no se traduce automáticamente en la creación suficiente de empleos o en un aumento equivalente de los ingresos de los hogares.
Por lo tanto, la mejora de la productividad es un desafío crucial para Marruecos. Las pequeñas y medianas empresas, que ocupan un lugar importante en el tejido económico, necesitan especialmente un mejor acceso a la financiación, inversiones en equipos, una difusión mayor de la innovación y habilidades adecuadas a las transformaciones del mercado.
La modernización de las empresas y el desarrollo de actividades industriales de mayor valor añadido pueden contribuir a fortalecer la competitividad nacional. También pueden favorecer una mejor integración de las empresas marroquíes en las cadenas de valor internacionales.
Las inversiones en infraestructuras y en nuevos ecosistemas productivos representan, en este sentido, palancas importantes. Sin embargo, su impacto dependerá de su capacidad para estimular la actividad privada, desarrollar proveedores locales y generar empleos sostenibles.
Las incertidumbres energéticas siguen siendo un factor de riesgo
La coyuntura energética internacional sigue siendo un elemento de vigilancia para la economía marroquí. Las variaciones en los precios del petróleo y el gas pueden afectar los costos de transporte, los gastos de las empresas y los precios de ciertos bienes y servicios.
Un aumento prolongado de los precios energéticos podría reducir así los márgenes de las empresas y afectar el poder adquisitivo de los hogares. Por el contrario, un cambio más favorable en los mercados podría contribuir a limitar estas presiones sobre los costos de producción.
En este contexto, la diversificación de las fuentes de energía y la mejora de la eficiencia energética constituyen retos económicos importantes. Para las empresas, el control del consumo energético también puede reforzar la competitividad y reducir la exposición a las fluctuaciones de los mercados internacionales.
Un crecimiento que consolidar en 2027
Las perspectivas del segundo semestre de 2026 esbozan un escenario favorable para la economía marroquí, siempre que se confirme lo previsto con los resultados efectivos de la actividad. El mantenimiento de esta dinámica en 2027 dependerá, entre otras cosas, de la vigorosidad de la inversión productiva, de la evolución de la demanda interna y de la capacidad de la economía para absorber los choques externos.
El desafío de Marruecos, por lo tanto, no consiste únicamente en alcanzar una tasa de crecimiento cercana al 5 %, sino en mejorar la calidad de dicho crecimiento. La creación de empleos, el aumento en la gama industrial, la productividad de las empresas y una mejor distribución de las oportunidades económicas entre los territorios serán determinantes para reforzar los efectos del crecimiento en el nivel de vida.
La confirmación de la aceleración esperada en el cuarto trimestre sería una señal alentadora para iniciar el año 2027. Sin embargo, esto deberá ir acompañado de esfuerzos sostenibles en materia de competitividad, innovación y desarrollo del sector privado.




