Dakhla-Oued Eddahab: la reutilización de aguas tratadas en el centro de una visión integrada de la seguridad hídrica.

La seguridad hídrica no se limita a la capacidad de un territorio para asegurar el suministro de agua potable. También se fundamenta en la capacidad de preservar los recursos disponibles, mejorar la eficiencia de su uso, recuperar parte del agua tras su uso y redirigirla hacia nuevos usos para reducir la presión sobre los recursos convencionales.
En la región de Dakhla-Oued Eddahab, la Sociedad Regional Multiservicios Dakhla-Oued Eddahab aplica este enfoque a través de un conjunto de proyectos e inversiones que consideran el agua como un recurso limitado que requiere una gestión integrada. Esta gestión comienza con la seguridad del suministro y la mejora del rendimiento de las redes, y se extiende al tratamiento, valorización y reutilización de las aguas residuales.
En una región enfrentada a la escasez de recursos hídricos convencionales, la ecuación de la seguridad hídrica no se limita a la producción o distribución de agua. También implica la movilización de todas las soluciones que permiten preservar el recurso y reducir la presión sobre él. En esta perspectiva, la reutilización de las aguas tratadas adquiere una importancia particular como herramienta concreta para diversificar los recursos y mejorar la eficiencia del ciclo del agua.
Del tratamiento de aguas residuales a la valorización del recurso
La planta de tratamiento de aguas residuales de Dakhla ocupa un lugar central en este enfoque. Esta planta utiliza la tecnología de lodos activados, con una capacidad de aproximadamente 10,000 metros cúbicos por día.
La función de la planta ha evolucionado más allá del simple tratamiento de aguas residuales antes de su vertido. El enfoque desarrollado busca reforzar el nivel de tratamiento para transformar una parte de las aguas residuales en un recurso que pueda ser nuevamente valorado para usos específicos.
Actualmente, alrededor de 5,000 metros cúbicos por día reciben tratamiento terciario. La Sociedad Regional Multiservicios Dakhla-Oued Eddahab está trabajando en la rehabilitación y el refuerzo de la planta para duplicar el volumen de agua que puede beneficiarse de este nivel de tratamiento.
El objetivo es alcanzar aproximadamente 10,000 metros cúbicos por día de aguas que puedan ser reutilizadas, especialmente para el riego de espacios verdes.
Esta orientación refleja uno de los principios fundamentales de la estrategia adoptada por la empresa: no se trata únicamente de asegurar una eliminación segura de las aguas residuales, sino también de recuperar parte del recurso y reintroducirlo en el ciclo de uso.
Esta evolución tiene dimensiones tanto económica como ambiental. Cada metro cúbico de agua tratada que puede ser reutilizado para un uso apropiado reduce la necesidad de agua potable para ese uso y, por tanto, ayuda a preservar los recursos destinados prioritariamente a satisfacer las necesidades de la población.
Preservar el agua potable para las necesidades de la población
Este enfoque adquiere una importancia particular en un contexto marcado por la limitación de los recursos hídricos convencionales en la región.
La reutilización de aguas tratadas, especialmente para usos que no requieren calidad de agua potable, permite adaptar la calidad del recurso a la naturaleza de su uso.
Dicho de otro modo, no es necesario movilizar agua potable para todos los usos, siempre que se pueda utilizar agua tratada que cumpla con requisitos específicos para necesidades no potables.
Así, la reutilización se convierte en un elemento clave de la política de economía del agua y no en un simple proyecto técnico vinculado a una planta de tratamiento de aguas residuales.
Cuando las aguas tratadas están destinadas, por ejemplo, al riego de espacios verdes, los volúmenes de agua potable que se preservan pueden ser asignados prioritariamente a las necesidades esenciales de la población.
Por lo tanto, el tratamiento ya no constituye únicamente la etapa final del ciclo del agua. Se convierte en una etapa que permite recuperar el recurso y darle una nueva función.
La protección de las aguas subterráneas, otro aspecto de la ecuación
El impacto de estos proyectos no se limita a la economía del agua. También se refiere a la protección del entorno y de los recursos hídricos subterráneos.
La rehabilitación del sistema de saneamiento y el tratamiento de aguas residuales contribuyen a reducir los riesgos asociados con el vertido de aguas residuales insuficientemente tratadas en la naturaleza y, por ende, a limitar las amenazas que pueden afectar los recursos subterráneos.
Esta dimensión también se considera en los proyectos de la empresa dedicados a la rehabilitación de las redes de saneamiento.
En el marco del proyecto de rehabilitación y renovación de las redes de agua potable y saneamiento en el barrio Al Wahda de Dakhla, se renovarán aproximadamente 20 kilómetros de tuberías de saneamiento, además de unos 4,000 conexiones domésticas.
El proyecto también incluye la realización, por primera vez en Dakhla, de un nuevo colector destinado a conducir las aguas residuales del barrio hacia la planta de bombeo. Esta obra subterránea, realizada mediante una técnica de excavación por túnel, se extiende por cerca de 1,008 metros lineales.
El costo total de las dos fases del proyecto asciende a aproximadamente 120 millones de dirhams. Las diferentes componentes de esta operación deberían contribuir a mejorar el funcionamiento de la red, reducir los embotellamientos y los desbordamientos recurrentes, así como limitar las filtraciones de aguas residuales hacia el acuífero.
Los proyectos de saneamiento están, por lo tanto, directamente vinculados a la política de conservación del agua. La protección del recurso no comienza únicamente en la fuente de suministro, sino que también afecta el entorno natural en el que se desarrolla el ciclo del agua.
Una visión que comienza con las redes y continúa más allá de la planta
Este enfoque se hace aún más claro cuando se consideran los diferentes proyectos realizados por la empresa como componentes de un mismo sistema.
La renovación de las redes de agua potable, la reducción de pérdidas, la mejora de la eficiencia de distribución, el seguimiento de flujos y presiones, la rehabilitación de las instalaciones de almacenamiento y bombeo, así como el tratamiento y la reutilización de aguas residuales: todas estas intervenciones convergen hacia un mismo objetivo, el de valorar cada recurso hídrico con la máxima eficacia.
En este sentido, el proyecto del barrio Al Wahda también constituye un ejemplo concreto de la política de economía del agua a través de la preservación del recurso dentro mismo de la red.
El proyecto prevé la renovación de aproximadamente 47 kilómetros de tuberías de agua potable, con diámetros entre 75 y 400 milímetros, además de la renovación de unas 4,000 conexiones domésticas.
Según los datos proporcionados por la empresa, el proyecto debería permitir economizar aproximadamente un millón de metros cúbicos de agua, lo que representa cerca del 15% de las necesidades globales de la ciudad de Dakhla.
Esta cifra muestra que la economía del agua no se limita a la reutilización de aguas residuales. Comienza mucho antes, con la prevención de pérdidas en las redes, la mejora de su rendimiento y su vigilancia, y se continúa con la recuperación del agua después de su uso.
La tecnología al servicio de la economía del agua
Para implementar esta visión, la empresa no se basa únicamente en infraestructuras y trabajos de ingeniería. También apuesta por la integración de tecnologías digitales en la gestión de las redes.
En este contexto, se está desarrollando una unidad de telegestión de las redes de agua potable y saneamiento, a través de 19 dispositivos de monitoreo continuo conectados a un centro de intervención a distancia.
Este dispositivo permite realizar un seguimiento continuo de flujos y presiones, así como monitorear la calidad del agua y los niveles en los tanques y las diferentes instalaciones.
Las estaciones de bombeo están, además, equipadas con sistemas de detección de gases para reforzar la seguridad del personal que trabaja en estas instalaciones.
El objetivo de estos dispositivos no es solo conocer lo que ocurre en las redes, sino pasar de una lógica de intervención tras la aparición de un incidente a una lógica de anticipación y prevención.
Los datos recogidos por los equipos de monitoreo constituyen, por lo tanto, una base que permite a los equipos técnicos identificar más rápidamente las anomalías, orientar mejor las intervenciones, reducir los tiempos de respuesta y limitar la duración de las operaciones en el terreno.
La digitalización se convierte así en una herramienta real de preservación del agua. Una detección más rápida de fugas o disfunciones, junto con un mejor control de las presiones y los caudales, también ayuda a reducir los volúmenes de agua que pueden perderse en las redes.
La reutilización, un eslabón en un sistema más amplio
Sin embargo, la visión desarrollada no se detiene en el tratamiento de aguas residuales.
El objetivo es establecer un sistema integrado que considere el agua como un recurso a preservar en todas las etapas de su ciclo de uso.
Esto explica la complementariedad entre las inversiones dedicadas a las redes, los dispositivos de monitoreo y telegestión, la diversificación de las fuentes de suministro, la desalinización del agua de mar, el tratamiento de aguas residuales y, finalmente, la reutilización de aguas tratadas.
En esta lógica, la reutilización no es un proyecto aislado. Representa el eslabón que conecta el tratamiento, la economía del agua y la protección de los recursos.
El agua que ya ha sido utilizada no se convierte necesariamente en un recurso perdido. Tras los procesos de tratamiento necesarios, puede ser recuperada y orientada hacia usos apropiados.
Este enfoque permite ampliar el volumen de recursos movilizables sin ejercer la misma presión sobre los recursos convencionales.
Invertir en agua con una visión a largo plazo
Estos proyectos forman parte de un programa de inversión plurianual de la Sociedad Regional Multiservicios Dakhla-Oued Eddahab, que aprobó, a finales de 2025, su programa de inversiones para el período 2026-2030, después de la entrada en vigor del contrato de gestión en octubre de 2025.
Este programa establece un marco para el desarrollo de inversiones relacionadas con los servicios de agua y saneamiento, así como con otros servicios pertenecientes a las misiones de la empresa.
En el ámbito del agua, el valor de estas inversiones no se mide únicamente a través de los montos movilizados o el número de proyectos realizados. También se evalúa por su capacidad para hacer evolucionar los modos de gestión del recurso.
Cuanto más eficientes son las redes, menores son las pérdidas.
Cuanto más se desarrollan los sistemas de monitoreo, más rápidas y precisas son las intervenciones.
Cuantas más capacidades de tratamiento y reutilización de aguas residuales se desarrollan, menor es la presión sobre los recursos convencionales.
Y cuanto más se diversifican las fuentes de suministro, más capaz es el sistema de seguridad hídrica de hacer frente a la escasez de recursos y a los efectos del cambio climático.
Es el conjunto de estos eslabones lo que le da al inversión en agua su dimensión estratégica.
De la economía del agua a su sostenibilidad
El alcance de la reutilización de aguas tratadas va más allá de la mera dimensión técnica, conectando directamente con los desafíos de la sostenibilidad.
La región necesita recursos hídricos que puedan atender las necesidades de la población, las actividades económicas y el desarrollo urbano, al tiempo que se preservan los recursos naturales y se evita su sobreexplotación.
La economía del agua se convierte así en una responsabilidad que concierne a todas las etapas del sistema: desde el recurso hasta la planta de tratamiento, desde la red de distribución hasta el usuario, y luego desde las aguas residuales hasta su tratamiento y posible reutilización.
Es esta lógica la que la Sociedad Regional Multiservicios Dakhla-Oued Eddahab busca implementar en sus intervenciones: pasar de una gestión del agua entendida únicamente como un servicio diario a una gestión del agua como un recurso estratégico que requiere planificación, protección y valorización.
Una responsabilidad que trasciende los proyectos
Sin embargo, las inversiones, cual sea su magnitud, no pueden por sí solas garantizar la sostenibilidad de los recursos hídricos.
La preservación del agua también depende de los comportamientos de los usuarios: racionalización del consumo, reporte de fugas, reducción del desperdicio y uso responsable del recurso.
Si las infraestructuras y tecnologías brindan los medios necesarios, los usos responsables determinan, en el día a día, la cantidad de recursos que realmente se pueden preservar.
Así, la ecuación de la seguridad hídrica en la región de Dakhla-Oued Eddahab se basa en varios componentes: diversificación de recursos, rehabilitación de redes, desarrollo de infraestructuras, tratamiento de aguas residuales, reutilización de aguas tratadas, sistemas digitales de monitoreo y anticipación, así como la sensibilización sobre la necesidad de preservar el agua.
En esta dinámica, la Sociedad Regional Multiservicios Dakhla-Oued Eddahab trabaja en la implementación de un sistema integrado que haga de la protección del recurso, la mejora de la eficiencia de su uso y su valorización, componentes de una política de seguridad hídrica sostenible.
El agua ahorrada en las redes, el agua recuperada tras el tratamiento y el agua protegida del desperdicio representan, al final, recursos que refuerzan el potencial hídrico del territorio.
Por lo tanto, la reutilización de aguas tratadas no es solo una solución técnica para la gestión de aguas residuales. Representa una evolución en la manera misma de considerar el agua: un recurso que no necesariamente debe ser consumido solo una vez, sino que puede, cuando las condiciones de tratamiento y las normas aplicables lo permiten, ser recuperado, valorizado y reintroducido en el ciclo de uso.
La preservación del agua se convierte así en una responsabilidad que comienza con la inversión en infraestructuras y tecnologías, continúa a través de una gestión eficaz y un monitoreo continuo, y se apoya finalmente en la concienciación colectiva acerca del valor de cada gota.
Porque la seguridad hídrica no depende únicamente de la movilización de nuevos recursos. También depende de la capacidad de preservar lo existente, reducir las pérdidas, recuperar lo que se puede y garantizar la sostenibilidad del recurso para las generaciones futuras.




